Archivos para diciembre, 2010

VERSIÓN 6 – COMPAÑERA

«¡Por favor! Vaya aburrimiento de clase tenemos hoy, ¿es que nunca pasa nada interesante? Además, tengo el maquillaje fatal, me tenía que haber retocado antes en el baño.»

Suspiré. Estaba harta de esa clase, y ¡solo llevaba 5 minutos! Quería morirme del aburrimiento cuando llamaron a la puerta. Eran Carolina y Helena, siempre llegando tarde… «Pero por Dios, como se puede salir de casa con esas pintas…» Me reí ante tal pensamiento y volví a dedicar mi atención al espejo que tenía en la mano.

De repente, el profesor se dirigió a Carolina y le quitó un libro. Era pequeño, de un estilo así como renacentista. ¡Era super cuqui! ¿De dónde lo habría sacado la cutre de Carolina? No tiene estilo para llevar algo tan clásico y moderno a la vez.

Carolina dijo que lo había encontrado y se lo había traído a clase. O sea, me encuentro yo un libro tan mono y me lo llevo, pero a casa. Además estaba en blanco, podía ser mi diario. ¿Te imaginas un diario así? Seria tan cool.

El profesor se dio cuenta de que la última pagina estaba doblada, y tenia una serie de palabras. Seguro que la Carol había escrito chorradas para estropear el libro. Carolina propuso que cada uno dijéramos una frase, y ella lo apuntaría en el libro para dejarlo después donde lo había encontrado.

¿Iba a dejar de nuevo el libro? Pues sería yo la que lo cogería. Era perfecto par mí.

Después de escribirlo, seguí a Carolina y vi como lo dejaba en un parque cercano. Cuando se alejó me dispuse a cogerlo, pero ya no estaba allí. ¿Cómo era posible? ¡Hacía un minuto estaba ahí! ¡la había visto dejarlo y nadie se había acercado! A no ser que Carolina se lo hubiera llevado consigo. ¡Todo con tal de fastidiarme!

Frustrada, me alejé del parque sin saber que el libro estaba ahí, esperando que lo cogiera alguien que continuara su historia.

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VERSIÓN 5 – PERGAMINO

Una sombra atravesó el parque. Absorbía la luz para hacerse cada vez más grande, dejando todo sumido en la oscuridad. Portaba con ella un pergamino antiguo, que dejó caer en el parque antes de irse y llevarse consigo la oscuridad.

Durante la noche, ese pergamino comenzó a brillar y a llenarse de palabras arcanas, pero al momento el brillo desapareció y todo volvió a quedar como estaba.

A la mañana siguiente una pequeña hechicera, que iba de camino a la escuela, se topó con el pergamino. Lo miró y no vio nada, tan solo un pergamino vacío. Curiosa, lo metió en su bolsa y siguió su camino.

Esa misma mañana, pero algo más tarde, la joven se encontraba haciendo pociones. El profesor decía a sus alumnos los ingredientes necesarios y el modo de realización, a la vez que lo hacía él, y ellos intentaban imitarle. De repente, el profesor vio algo en el suelo. Se acercó rápidamente y descubrió que era un pergamino. Al desenrollarlo, se dio cuenta de que no había nada escrito.

–Vaya, vaya… ¿A quién se le ha caído esto?

La joven que lo había encontrado se levantó avergonzada.

–Es mío, profesor… Lo he encontrado esta mañana.

–¿Encontrado?

El profesor miró horrorizado el pergamino y lo lanzó lejos. Acto seguido, sacó su varita y comenzó a recitar una serie de conjuros.

Los alumnos se preguntaban por qué estaría haciendo aquello, hasta que vieron que el pergamino comenzó a elevarse y a mostrar una serie de palabras arcanas, sin sentido aparente.

El profesor, aliviado al ver aquello, cogió de nuevo el pergamino y lo mostró.

–Hemos tenido suerte, tan solo es un pergamino viejo. ¿Veis estas palabras? Son un hechizo, quiere decir que podéis escribir cuánto queráis en él, ya que nunca se va a terminar el espacio.

El profesor sonrió y le entregó el pergamino a la joven. Ésta, propuso que escribieran una historia entre todos y después dejara el pergamino en el parque dónde lo había encontrado.

Juntos, los alumnos y el profesor escribieron el inicio de una historia, que más tarde continuarían otros alumnos, convirtiendo ese pequeño pergamino en un libro; el libro perdido.

VERSIÓN 4 – Diario.

Querido diario:

Esta mañana, cuando iba a clase, me he encontrado un libro. Estaba tirado en el parque de al lado del colegio. He buscado a la persona que lo había perdido, pero como no la he encontrado, me he quedado con el libro; lo he metido en la mochila y me he ido a clase.

Cuando estaba en la primera clase, he sacado el libro para ver que había escrito, pero estaba en blanco. Decepcionada, iba a volver a guardarlo cuando se me ha caído al suelo y el profesor lo ha cogido.

–¿Y este libro? –Me preguntó curioso. Yo creía que se iba a enfadar por no estar atenta a su clase, pero no ha sido así.

–Me lo he encontrado esta mañana en el parque –contesté avergonzada mientras él pasaba las páginas.

–Hum –dijo pensativo al ver que estaban todas en blanco–. ¿Sabes por qué están todas…? No, espera… Esta última está doblada y… hay unas cuantas palabras.

No me había dado cuenta de eso, solo había visto que estaba vacío. Lamenté no haberlo descubierto antes, porque mi profesor estaba esperando una respuesta.

–Pues yo no… –respodí como pude. No tenía ni idea.

–¿Unas palabras? ¿Qué palabras?

–¿Por qué la página estaba doblada?

Mis compañeros empezaron a preguntar al profesor sobre el libro, y me dejaron tranquila. Ninguno teníamos respuesta a esas preguntas, pero se me ocurrió una idea. En medio del alboroto me levanté de mi silla y me dispuse a hablar.

–Tengo una idea. Ya que el libro no tiene nada escrito… ¿Por qué no lo escribimos nosotros?

Y eso fue lo que hicimos.

Después, dejé el libro dónde lo había encontrado. Así, alguien podría seguir escribiendo lo que nosotros habíamos empezado hasta formar una historia: la historia del libro perdido.

Versión 3 – Guión

1 EXT. PARQUE. NOCHE

Aparece un parque completamente oscuro donde se distingue, por la escasa luz de una farola, un banco. Se acerca una persona a la cual no se le puede ver el rostro. Deja un libro en el banco. Se marcha. Una rafaga de viento lo abre y pasa las páginas muy deprisa. Cuando está a punto de cerrarse una hoja se queda doblada. Se cierra.

FUNDIDO A NEGRO


2 EXT. PARQUE. DÍA

Aparece Carolina andando por el parque. Llega al banco donde está el libro. Lo mira.

CAROLINA

¿Un libro?

Lo coge y se lo guarda en la mochila que lleva.

3 INT. CLASE. COLEGIO. DÍA

Aparece Carolina sentada. Su profesor explica. De repente se cae, de la mesa de Carolina, el libro. El Profesor se calla. La mira. Ella, avergonzada, se agacha a recogerlo.

PROFESOR (Intrigado)

¿Qué es eso Carolina?

CAROLINA

Un libro mío.

PROFESOR

Déjame ver.

Se acerca a su mesa. Ella le da el libro. El Profesor lo ojea.

PROFESOR (Extrañado)

¿Por qué está totalmente en blanco? No espera…

(Deja de pasar hojas)

¿Por qué esta hoja tiene tantas palabras sin sentido?

Carolina se pone nerviosa.

CAROLINA (Bajando la cabeza)

Porque…

ALUMNO 1

¿Por qué Carol?

ALUMNA 2

Eso ¿Por qué?

PROFESOR

Shhh, ¡Silencio!

Los alumnos se callan.

CAROLINA

Porque… porque esta mañana he encopntrado el libro y estaba en blanco…Entonces se lo he enseñado a mis amigos y me estaba ayudando a escribir una historia… Cada uno me dice una palabra, o frase… Pero no nos sale.

El Profesor piensa un momento.

PROFESOR

Carolina… ¡Es una gran idea!

Carolina sonríe.

PROFESOR

Hoy vamos a dedicar la clase a la idea de Carolina.

Todos los niños gritan “Bien” con alegría. El Profesor se acerca a su mesa.

PROFESOR

Vamos Carolina empieza tú.

Carolina se sonroja.

CAROLINA

Pues… había una vez un…

4 EXT. COLEGIO. DÍA

Carolina sale sonriente del colegio. Se para. Respira hondo. Mira a su derecha. Ve un árbol muy llamativo. Se acerca a él. Le deja al lado el libro. Se marcha.

CORTE A NEGRO. Fondo negro.

NIÑO (OFF)

¡Anda! ¡Un libro!

FIN

Versión 2 – Diálogos

¡Hola! Al habla Carolina. Sí, ya voy… Estoy a menos de 5 minutos del colegio. ¿Por dónde voy? Por el parque. Espera un momento, aquí hay un libro. Sí, hay un libro en un banco. ¿Que lo coja? ¿Estás loca? Ok. Parece un poco viejo, no tiene título ni nada… Mira, no lo voy a abrir, ahora lo abres tú. ¿Qué hora es? Vaya, ¡sí que es tarde! Voy corriendo. Ya se que me ves correr, también te veo saludándome. Vale, ¿por qué no hablamos en persona y colgamos el teléfono?
Es tarde.
Ya se que es tarde, anda, vamos a clase.
¿Y ese libro que has encontrado?
Lo llevo en la mochila
Enseñamelo, anda.
Ahora en clase. Mira, puerta cerrada… Nos toca llamar.
¿Se puede?
Adelante. Helena y Carolina hoy llegan tarde a clase. Sentaros y atender.
Vale.
Como iba diciendo, el ejercicio de creatividad de hoy consistirá en dividiros por grupos y…
Carolina, enseñame el libro.
Ya voy, Helena. Mira que eres impaciente.
Lo se. Anda, si que es viejo… Y mira, están todas las páginas en blanco. ¿Y estaba ahí en el parque, sin más?
Ya te lo he dicho, estaba en el banco.
Helena, Carolina, ¿qué teneis ahí?
Un libro, profesor, lo he encontrado esta mañana en el parque.
¿Puedo verlo? Vaya, un libro curioso, y sin letras. Pero fijaros, hay una página doblada… Y tiene unas cuantas palabras: crear, laca, fisgonaer, armario, guante, joya, pensamiento, agua….
¿Por qué está esa página marcada?
¿Qué significan esas palabras?
¿Están ordenadas?
¿Y ese libro en serio estaba en un parque?
Tengo el pensamiento de fisgonear el guante en busca de una joya.
Shhhh, silencio por favor. Es solo un libro en blanco con unas cuantas palabras sin sentido.
Profesor, ¿puedo proponer algo?
Adelante Carolina, tú has encontrado el libro.
Pues… ya que está en blanco… Podríamos escribirlo nosotros… Que cada uno escriba una frase y después las copiamos en el libro.
Me parece muy buena idea, voy a copiar las palabras en la pizarra mientras tú las copias en el libro.

(…)

¿Qué vas a hacer con el libro?
Voy a dejarlo donde lo encontré.
Pero ahora ya no está en blanco, hemos escrito cosas en él.
Pues cuando la siguiente persona lo encuentre, podrá seguir escribiendo, y así la siguiente… Hasta que al final todas esas frases formen una historia; la historia del libro perdido.

VERSIÓN 1 – Infinitivos

Una oscura silueta atravesar el parque. Llevar consigo un libro de aspecto viejo. Depositar el libro en un banco. La fuerza del viento hacer que se abriera y pasar las páginas. En el momento en el que el libro cerrar, una página quedar doblada.

Por la mañana, una joven recoger el libro. Ella llamar Carolina e ir de camino hacia el colegio. Cuando el profesor impartir clase, el libro caer al suelo y llamar su atención. Él abrir el libro y, para su sorpresa, las hojas estar en blanco. Resultar que la última estar doblada con palabras sueltas sin sentido aparente. Los alumnos preguntar por qué el libro estar vacío y cuál ser el sentido de su existencia. Carolina proponer que, al no haber escritura alguna, inventar una historia a través de las frases de cada uno de ellos.

Al acabar las clases, y esta vez con el libro a medio escribir, Carolina ver un árbol que resultar llamativo. Decidir situar el libro a su lado.

Poco a poco, muchas manos humildes continuar las frases que haber encontrado en el libro, para convertir las frases en una historia, la historia del pequeño libro perdido.

Dejamos atrás los cadáveres y empezamos con las versiones.

En una de las clases de Métodos, nos dieron una serie de frases, y cada uno tuvo que hacer algo con esas frases para encontrar una forma de mejorar el texto. Algunos cambiaron el final, otros el modo de escritura… Yo, por ejemplo, opté por reescribir el texto y cambiar un poco el final.

Trás una clase curiosa de modificaciones del mismo texto, se decidió un texto final, que es el que pondré a continuación. Ahora tenemos la dificultad de hacer 9 versiones del mismo texto, siendo siempre originales y creativos. Por lo pronto no tengo ninguna versión, así que pondré el texto y en las siguientes actualizaciones iré poniendo versiones hasta completar las 9.

TEXTO ORIGINAL

Una oscura silueta atravesó el parque. Llevaba consigo un libro de aspecto viejo. Lo despositó en un banco. La fuerza del viento hizo que se abriera y pasaran las páginas. En el momento en el que se cerró, una de ellas quedó doblada.

Por la mañana, una joven recogió el libro. Se llamaba Carolina e iba de camino hacia el colegio. Cuando el profesor impartía clases, el libro cayó al suelo y llamó la atención de él. Lo abrió y, para su sorpresa, las hojas estaban en blanco. Resultó que la última se encontraba doblada con palabras sueltas sin sentido aparente. Los alumnos se preguntaban por qué estaba vacío y cuál era el sentido de su existencia. Carolina propuso que, al no haber escritura alguna,  se inventaba una historia a través de las frases de cada uno de ellos.

Al acabar las clases, y esta vez con el libro a medio escribir, Carolina vio un árbol que le resultó llamativo. Decidió situarlo a su lado.

Poco a poco, muchas manos humildes continuarían las frases que habían encontrado en el libro, convirtiéndolas en una historia, la historia del pequeño libro perdido.