Así es mis queridos lectores semi-imaginarios (es eso o pensar que escribo para que me lea la nada, así que prefiero decir que mis lectores son imaginarios y ya está), la espera ha terminado. Aquí, y en exclusiva, os presento (momento de suspense) ¡mi objeto creativo!

¿Qué? ¿Pensabais que lo iba a poner entero? No hombre, no. Esto es tan solo un avance. Tendréis que pensar en qué es y qué más contendrá, porque aún no está terminado… Así que, si queréis saber qué es mi objeto creativo y como lo he hecho, tendréis que esperar a que lo exponga en clase.

 

Nada más por ahora, ¡que os vaya bonito!

Bueno, bueno bueno.

No contenta con un autorretrato, he decido hacerme otro. ¿Por qué? Fácil respuesta: porque creo que este me define mucho más que el otro. Y aunque haya hecho un poco de trampa (la imagen del fondo está robada de internet: http://www.fondosdepantalla.biz/images/wallpapers/Puertas_con_Dragones-1024×768-412879.jpeg), creo que el autorretrato me define bastante bien.

Fondo: La imagen del fondo, como podéis ver, es una puerta entreabierta custodiada por dos dragones. ¿Qué dice eso de mi? Lo primero: los dragones son mi animal mitológico por excelencia, ni unicornios, ni hadas, ni sílfides, ni trolls: dragones. Siempre he querido tener uno de mascota, y como no puedo (todavía), pues me enmarco en una imagen dónde están. Además, siempre estoy leyendo libros, viendo series o películas y jugando a videojuegos que tienen temática fantástica. Así que no podía faltar en mi retrato.

Cascos: Llevo puestos mis cascos porque de esta forma quiero decir que me gusta mucho la música y me es imposible separarme de ella.

Leer: En la fotografía se me ve leyendo algo, ni más ni menos que la primera temporada de «How I met your mother». Con esto quiero expresar que me encanta leer (sobre todo la temática fantástica) y me encanta ver series.

Por último está el tema de la ropa: Sigo teniendo mal gusto, y no se combinar los colores pero me da igual. Es mi forma de expresarme y siempre será así. Además, si no llamo mucho la atención, mejor.

Bueno, pues eso soy yo más o menos, me faltaría añadir algo relacionado con la magia, pero ya no sabía como.

¡Que os vaya bonito!

RIMA II

Saeta que voladora
cruza arrojada al azar,
y que no sabe dónde
temblando se clavará;

 
hoja que del árbol seca
arrebata el vendaval,
sin que nadie acierte el surco
donde al polvo volverá;

 
gigante ola que el viento
riza y empuja en el mar,
y rueda y pasa, y se ignora
qué playa buscando va;

 
luz que en cercos temblorosos
brilla próxima a expirar
y que no se sabe de ellos
cuál el último será;

 
eso soy yo que al acaso
cruzo el mundo sin pensar
de dónde vengo ni adónde
mis pasos me llevarán.

 

Ayer estuve media tarde buscando mi ideario; y una fuerza me hizo abrir el libro de las Rimas de Gustavo Adolfo Bécquer. Me lo leí un par de veces, sabiendo que mi ideario estaba escondido en esas páginas… y estaba en lo cierto. Dí con este gran poema que creía que había olvidado, y decidí copiarlo y plasmarlo en mi blog. A día de hoy no tengo muy claro que es un ideario, pero se que este poema lo es.

A petición popular (o más bien porque he querido), he reunido mis 9 versiones de «El Libro Perdido» en un documento.Están todas, desde el texto original que hicimos en clase hasta la historia de qué pasa con el libro después de que nuestra protagonista le deje en el banco.

«¿Y por qué?», os estaréis preguntando. Pues porque estoy muy contenta con mis versiones y es una forma sencilla de poder leer todas sin perder el tiempo rebuscando por el blog. Una buena idea, ¿eh?

Pues AQUÍ tenéis las versiones, esta vez sin faltas de ortografía y bien ordenadas, ¡disfrutadlas!